jueves, 24 de marzo de 2011

Hombre rico hombre pobre cultiuralmente hablando

Una sociedad como la peruana que se resiste a ser un Estado de derecho. El pais que se jacta de tener una cultura rica en realidad es culturalmente pobre, debil.

Hago lo que me da la gana

Por: Abelardo Sánchez
Miércoles 23 de Marzo del 2011

Al autor de la novela "El país de las últimas cosas" yo le saco pica y le muestro mi propio país, el país donde hago lo que me da la gana. Si fuera el descendiente de un pituco de la rancia oligarquía, fuera de foco, por cierto, quizá recluido en un centro de rehabilitación, me pasaría al hilo todos los semáforos en rojo porque la ciudad era la chacra de mi viejo, hasta que le quitaron sus haciendas. Si fuera un emergente de los bravos, igual metería micro a diestra y siniestra, porque eso fue lo que me enseñaron mis antiguos amos: a coger, a arranchar todo aquello que estaba al alcance de sus manos. Ellos se apropiaron de un país y yo de unos terrenos donde construí mi humilde vivienda. Cada quien lo hace a su medida y posibilidades. Así empieza la película "Los infiltrados": "Si te gusta, cógelo". Todos hemos visto "Rambo", hombre, no seas tímido. La OTAN mete bomba a quien se mueva.

En el país donde se hace lo que nos da la gana existen jerarquías. No todos podemos dejar de pagar los impuestos, solo los grandes empresarios televisivos o los clubes de fútbol como la 'U' y Alianza gozan de ese privilegio. Hay que ser un bacán y coimear a las autoridades para comerte parte del malecón y construir tu casa o cogerte, porque puedes, un pedazo de playa en San Bartolo. Unos se cogen un parque, otros una calle o un pasaje. En mi país, el que puede, puede, y el que no, aplaude.

Los políticos son los reyes del mambo, se creen lo máximo, se alucinan los elegidos que pueden decir todo lo contrario de lo que hacen. Los menos indicados van a recomponer el Congreso, los más pillos van a luchar contra la corrupción, aquellos que no rinden cuentas prometen educación de calidad.

En fin, dicen que somos un país de gente desmemoriada, sin educación, que no entendemos lo que leemos y que no dominamos las cuatro operaciones fundamentales. Si no hemos comido bien hasta los 5 años de edad, sonamos. O sea, y nada, como dice la muchachada cuando tiene flojera de explayarse en una idea. Los políticos creen que hemos 'mancado'. Les encanta violar la Constitución y en medio de ese bosque de leyes les fascina entrometerse, poner a su candidato en carrera y hacer lo que les da la gana.

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