lunes, 5 de julio de 2010

Los nuevos beneficios del Poder

Los nuevos beneficios del poder

Por: Umberto Eco
LOS VOTANTES SOLÍAN ESTAR ACOStumbrados a que la vida de los políticos estuviera gobernada por dos principios; el primero se resume en el atrevido dicho siciliano: Megghiu cumannari a fottiri, que dicho castamente se traduce como "ejercer el poder es mejor que el sexo". El otro es que los hombres poderosos generalmente van tras gente como Mata Hari, Sarah Bernhardt o Marilyn Monroe.

Lo sorprendente es que muchos políticos o empresarios actuales no sucumben a, digamos, la tentación de robar dinero de proyectos de obras públicas, sino a la seducción de prostitutas finas que cobran cantidades muy superiores a las solicitadas por Madame de Pompadour en sus días. Y si las acompañantes profesionales no cumplen con sus gustos, buscan a las que proveen servicios más especializados.

Adicionalmente, muchos parecen buscar el poder específicamente con la esperanza de blandir ese poder en la alcoba. En verdad, a lo largo de la historia los grandes hombres no fueron indiferentes a los placeres de la carne. Aquí donde escribo, en Italia, pese que pudiéramos esperar cierta austeridad de políticos prominentes del pasado, Julio César de buena gana encamaba centuriones, nobles romanos y reinas egipcias por igual. Sin mencionar que el Rey Sol tenía abundantes amantes, el rey Víctor Emmanuel II de Italia perseguía a su Rosina y en lo que respecta al presidente estadounidense John F. Kennedy... bueno, entre menos se diga es mejor.

Sin embargo, estos hombres consideraban a las mujeres (o jóvenes) como cierto tipo de descanso y recreación soldadesca. En otras palabras, lo primero era conquistar el país de Bactria, humillar al jefe galo Vercingetorix, triunfar sobre toda oposición desde los Alpes hasta las Pirámides, o unificar a Italia. El sexo era un beneficio adicional, como beber un Martini seco después de un día agotador. En contraste, en estos días los hombres en el poder parecen aspirar primero y antes que nada a pasar una tarde de juerga con coristas, y los grandes proyectos nunca entran en escena.

Mientras los héroes del pasado leían a Plutarco para deleitarse, sus colegas modernos sintonizan en cambio ciertos canales locales de televisión después de medianoche o navegan por sitios picantes de internet. Una búsqueda reciente en la Red sobre el sacerdote y místico italiano Padre Pío de Pietrelcina generó 1,4 millones de resultados. Nada mal. ¿Y una búsqueda de Jesús? 4,8 millones (el Nazareno sigue ganándole al sacerdote de Pietrelcina). Pero una búsqueda de pornografía generó 130 millones de sitios (sí, 130 millones).

Dado que "Jesús" es una búsqueda más específica que "pornografía", cambié a "religión" como punto de comparación: generó poco más de 9 millones de sitios, el doble que "Jesús". Pese a que esto parece exacto, sigue siendo un grano de arena en el mar.

¿Qué se encuentra en esos 130 millones de sitios pornográficos? Las opciones más básicas contestan vívidamente los quién, qué, dónde y por qué del sexo. El resto se dedica a todo tipo de cosas, desde varias formas de incesto (que sonrojarían incluso a Edipo y Mirra) hasta fetiches especializados.

La pornografía puede tener una función positiva: proveer una salida para los que, por el motivo que sea, no pueden tener sexo real o vigorizar la vida suzual de parejas con relaciones decadentes. Pero también lo puede engañar a pensar que una acompañante cara puede lograr cosas que Friné, la cortesana más famosa del mundo clásico, nunca se hubiera imaginado.

No sólo hablo del 42 por ciento de los italianos que usan internet, según la Asociación Internacional de Telecomunicaciones; todos los días, el restante 58 por ciento puede ver cosas en la pantalla de la televisión diez veces más excitantes que cualquier cosa disponible para los ricos empresarios milaneses de la década de 1940. Actualmente, la gente está expuesta al sexo mucho más frecuentemente que lo estuvieron sus abuelos. Considere el caso del pobre sacerdote de la parroquia: hubo un tiempo en que su ama de casa era la única mujer que veía y el periódico religioso Osservatore Romano era todo lo que leía. Ahora hay chicas escasamente vestidas pavoneándose en la televisión cada noche.

Entonces, ¿hay algo que nos haga dudar que esta incesante estimulación del deseo también esté afectando a las autoridades gubernamentales, provocando una mutación de especies y modificando el propósito mismo de su papel en la sociedad?

 

* Novelista, crítico literario y semiólogo italiano.

 

© 2009 Umberto Eco/L'Espresso

Los academicos de Israeel


Lo absurdo de boicotear a los académicos israelíes

Por: Umberto Eco
EN ENERO DE 2003 ESCRIBÍ UN ARTÍculo lamentando el hecho de que The Translator, una revista académica británica, se hubiera unido a otras publicaciones del Reino Unido en el boicot académico de las universidades israelíes...

EN ENERO DE 2003 ESCRIBÍ UN ARTÍculo lamentando el hecho de que The Translator, una revista académica británica, se hubiera unido a otras publicaciones del Reino Unido en el boicot académico de las universidades israelíes, en protesta por las políticas del primer ministro israelí Ariel Sharon. Mona Baker, editora de The Translator, había sido una firmante de la carta abierta anunciando el boicot; poco después, ella invitó a dos académicos israelíes del consejo editorial a que presentaran su renuncia. Los intelectuales en cuestión, la doctora Miriam Shlesinger y el doctor Gideon Toury, estaban en contra de las políticas de Sharon, pero esto no hizo diferencia alguna para Baker.

En mi crítica, observé dos cosas: una, que es necesario hacer una distinción entre las políticas gubernamentales de un país (o incluso su Constitución) y el fermento cultural que está actuando dentro de él. Segundo, señalé implícitamente que hacer responsables a todos los ciudadanos de un país por las políticas de su gobierno era una forma de racismo. No hay diferencia entre aquellos que manchan así a todos los israelíes y quienes mantienen que, dado que algunos palestinos cometen actos de terrorismo, deberíamos bombardear a todos los palestinos.

Recientemente, en Turín apareció una carta abierta bajo el patrocinio de la rama italiana de la Campaña para el Boicot Académico y Cultural de Israel, una red de académicos y organizaciones que trabajan para obligar a un cambio de las políticas israelíes mediante el boicot de las instituciones israelíes. Este documento, orientado a censurar al gobierno de Israel por sus políticas, incluye esta declaración: "las universidades y los académicos israelíes han apoyado totalmente y apoyan a su gobierno y, como tal, son cómplices de sus políticas. Las universidades israelíes también son los lugares donde se llevan a cabo parte de los proyectos de investigación más importantes sobre armas nuevas basadas en nanotecnología y sistemas tecnológicos y sicológicos para controlar y oprimir a la población civil".

En la carta, una especie de manifiesto, estos académicos exhortan a la gente a abstenerse de tomar parte en cualquier forma de cooperación académica y cultural, incluyendo la colaboración con instituciones israelíes. También sugieren suspender todas las formas de financiamiento y subsidios.

Si bien estoy en completo desacuerdo con las políticas del gobierno israelí, es una mentira declarar, como lo han hecho en su carta los boicotistas italianos, que las universidades y académicos israelíes "casi totalmente" apoyan al gobierno de su país: muchos intelectuales israelíes siguen argumentando vigorosamente contra las políticas de su gobierno. Por ejemplo, el Call for Reason (o JCall) judío europeo produjo recientemente un exhorto contra la expansión de los asentamientos israelíes, firmado por un gran número de intelectuales judíos europeos. Causó revuelo, demostrando que el debate persiste tanto dentro como fuera de Israel.

Además, esto es ilógico. ¿Por qué debe ser tal boicot tan amplio? ¿Deberíamos boicotear a los filósofos chinos para que no asistan a las conferencias porque Pekín ha censurado a Google? Si los físicos en Teherán o Pyongyang estuvieran colaborando activamente en la fabricación de armas atómicas para sus países, entonces sería comprensible que sus iguales en Roma u Oxford prefirieran romper todas las relaciones institucionales con ellos. Pero no veo por qué desearían romper relaciones con académicos que trabajan en campos no relacionados: todos perderíamos el diálogo acerca de la historia del arte coreano o de la literatura persa antigua.

Mi amigo, el filósofo Gianni Vattino, está entre los partidarios del llamado más reciente a un boicot. Veamos hipotéticamente, por diversión, si él estaría de acuerdo: supongamos que en ciertos países extranjeros circulan rumores de que la administración italiana de Berlusconi está tratando de socavar el principio sagrado democrático de la separación de poderes al deslegitimar el sistema judicial —y que lo está haciendo con el apoyo de un partido político racista y xenofóbico—. ¿Le agradaría a Vattino, quien es un crítico del gobierno, que las universidades estadounidenses protestaran contra las políticas italianas no invitándolo a él a ser un profesor visitante, o que comités especiales adoptaran medidas para remover todas sus publicaciones de las bibliotecas de Estados Unidos? Creo que proclamaría injusticia y que sentiría que esas acciones eran equivalentes a culpar a todos los judíos de deicidio porque el Sanedrín estaba de mal humor el Viernes Santo.

Nadie aceptaría que todos los rumanos son violadores, todos los curas pedófilos y todos los académicos de Heidegger nazis. Igualmente, ninguna postura política o polémica contra el gobierno debe condenar a toda una raza o cultura. Este principio es particularmente importante en el mundo literario, donde la solidaridad global entre académicos, artistas y escritores siempre ha sido una forma de defender los derechos humanos a través de todas las fronteras.

* Novelista y semiólogo italiano.

Monsivais


Monsiváis

Por: Carlos Fuentes Escritor*
Domingo 4 de Julio del 2010

Religiosa, sexual, culturalmente, era excéntrico a las normas de la tradición mexicana. Pero su genio consistió en violar la tradición acrecentándola, dándole nuevos caminos a nuestra vida religiosa, sexual, cultural.

Monsiváis tenía clara la visión de sí mismo. Podíamos, él y yo, parearnos en literaturas contemporáneas. Pero Monsiváis tenía un conocimiento asombroso de la poesía mexicana de los siglos XIX y XX. Competía con Gabriel García Márquez en recitar de memoria a los poetas grandes y pequeños. Añado "pequeños" no por insignificantes, sino porque formaban parte del vasto mundo del acontecer cotidiano, cuyo porvenir desconocemos. Acaso por una suerte de simpatía a la vez anticipada y, por si acaso, histórica, Monsiváis reunía con inmenso interés y cariño letras de boleros, periódicos antiguos, revistas desaparecidas, caricaturas políticas, monos y monerías. Todo lo que cobró presencia histórica en su personal museo de El Estanquillo.

Me inquietaba siempre la escasa atención que Carlos prestaba a sus dietas. La Coca-Cola era su combustible líquido. No probaba el alcohol. Era vegetariano. Su vestimenta era espontáneamente libre, una declaración más de la antisolemnidad que trajo a la cultura mexicana, pues México es, después de Colombia, el país latinoamericano más adicto a la formalidad en el vestir. Creo que jamás conocí una corbata de Monsiváis, salvo en los albores de nuestra amistad.

Compartimos una pasión por el cine, como si la juventud de este arte mereciera memoria, referencias y cuidados tan grandes como los clásicos más clásicos, y era cierto. La frágil película de nuestras vidas, expuesta a morir en llamaradas o presa del polvo y el olvido, era para Monsiváis un arte importantísimo, único, pues, ¿de qué otra manera, si no en el cine, iban a darnos obras de arte Chaplin y Keaton, Lang y Lubitsch, Hitchcock y Welles? Y no se crea que el "cine de arte" era el único que le interesaba a Carlos. Competía con José Luis Cuevas en su conocimiento del cine mexicano y con el historiador argentino Natalio Botana en películas de los admirables años treinta de Hollywood.

Juntos presentamos hace un año diez películas que juzgamos las mejores de todos los tiempos: del "Amanecer" de Murnau a "Bailando bajo la lluvia" de Kelly y Donen. Pero enseguida nos dimos cuenta de la injusticia e insuficiencia de tal selección. ¿Dónde quedaban Antonioni y Bergman, Rogers y Astaire, el cine de gánsteres, los westerns que Alfonso Reyes calificaba como "la épica contemporánea"? ¿Y dónde Juan Orol y Rosa Carmina; dónde las cejas actuantes y activas de María Félix y Dolores del Río; dónde los parlamentos inescrutables de Arturo de Córdoba y la inventiva popular de Clavillazo?

Recuerdo estas pasiones de Monsiváis porque formaban parte de su vasto apetito, su fantástica asimilación de todo, añado, lo que el mundo "oficial" desconocía o desdeñaba. Curioso hasta las cachas de lo que sucedía en el mundo político, Monsiváis separaba muy bien la autenticidad de las apariencias y de estas se burlaba con un humor que desnudaba a los pomposos, desmentía a los mentirosos y señalaba a los criminales. Creo que nadie, en la sociedad mexicana contemporánea, escapó a la mirada, irónica, solidaria, burlona, camarada, de Carlos Monsiváis. La ridícula respuesta de Vicente Fox a la muerte del escritor lo comprueba.

Con mi amiga Caroline Pfeiffer, que era representante de gente de teatro y cine, viajamos a Italia y presenciamos la filmación de "La muerte en Venecia", de Thomas Mann. Dirigía Luchino Visconti y, después de saludarlo, Monsiváis miró al Adriático y prometió no lavarse más la mano. Seguimos a Milán, donde una confusión enredó a Carlos con una manifestación de comunistas y a París, donde lo invité a vivir en mi apartamento. Juntos fuimos, guiados siempre por Caroline, a la casa de campo de Alain Delon, quien nos sentó dos días a ver el Mundial de Fútbol en la tele y, de regreso a París, fuimos juntos también a visitar a Pablo Neruda en el hotel del Quai Voltaire.

Neruda estaba en cama, empijamado, fatigado tras asistir al entierro de Elsa Triolet, la mujer de Louis Aragón. La conversación Neruda-Monsiváis fue muy singular.

¿Cómo se encuentra? —le preguntó Neruda a Monsiváis—. Sucede que me canso de ser hombre —contestó Carlos—. Al principio, Neruda no registró la cita. ¿Y qué hace en París? —continuó Pablo—. Juego todos los días con la mar del universo —citó Monsiváis— y Neruda, cayendo en el juego, se rio y decidió continuarlo, hasta la pregunta a Carlos:

—¿Y qué escribe ahora?—.

—Los versos más tristes—.

—¿Cuándo?—.

—Esta noche—.

Ingenio rápido, cultura profunda, mirada penetrante, referencia oportuna, melancolía escondida, regocijo siempre.

¡Qué falta nos harán todas estas características del grande y único Carlos Monsiváis!

(*) ES AUTOR DE "LA MUERTE DE ARTEMIO CRUZ" Y "LA FRONTERA DE CRISTAL". EXCLUSIVO PARA EL DIARIO EL COMERCIO EN EL PERÚ

Guerras culturales

Guerras culturales

Por: Umberto Eco
AL DISCUTIR EL NUEVO LIBRO DE Frederic Martel, Mainstream, en una edición reciente de la revista italiana La Repubblica, Angelo Aquaro y Marc Auge regresan a un tema que brota con cierta frecuencia, pero siempre desde ángulos nuevos —o sea, la diferencia entre la alta y la baja cultura—.

Por supuesto, una persona joven que hoy en día escucha indiscriminadamente a Mozart y música folclórica quizá lo considere irrelevante. Vale la pena mencionar, sin embargo, que el tópico era candente hace medio siglo. En 1960, el crítico cultural estadounidense Dwight Macdonald escribió un excelente ensayo intitulado "Masscult y Midcult", en el que él identificaba, no dos, sino tres niveles de cultura.

Según Macdonald, Joyce, Picasso y Stravinsky representaban alta cultura, en tanto que los filmes de Hollywood, la música de rock y las cubiertas de la revista The Saturday Evening Post (muchas de ellas del pintor estadounidense Norman Rockwell) definían el masscult (o cultura de masas).

Macdonald, empero, también identificó un tercer nivel cultural, midcult (cultura media), que comparó con los productos de entretenimiento que pedían prestado algunos de los estilos avant-garde aunque seguían siendo básicamente kitsch.

Entre los ejemplos pasados de cultura midcult, Macdonald enlistaba la obra del pintor victoriano nacido en Holanda Sir Lawrence Alma-Tadena y el dramaturgo francés del cambio de siglo Edmond Rostand. En cuanto a artistas midcult de su propio tiempo, Macdonald identificaba a Ernest Hemingway en su período tardío y al escritor estadounidense Thorton Wilder, cuya obra Our Town ("Nuestro pueblo") ganó el Premio Pulitzer.

Muy probablemente, Macdonald pudo haber añadido muchos libros exitosos del editor italiano Adelphi quien, junto con los promotores de la alta cultura, también publicó a autores como W. Somerset Maugham, el húngaro Sandor Marai y el sublime y prolífico novelista belga Georges-Joseph-Christian Simenon. (Macdonald hubiera clasificado las novelas de detectives protagonizadas por el inspector policiaco Jules Maigret como masscult, y los libros de Simenon no de Maigret como midcult).

La división entre la cultura popular y la alta cultura no es tan antigua como cree la gente. Auge, de La Repubblica, cita el funeral del autor francés Víctor Hugo, al que asistieron cientos de miles de personas (¿era la obra de Hugo midcult o alta cultura?), en tanto que las tragedias de Sófocles eran disfrutadas por los vendedores de pescado de El Pireo.

Tan pronto como fue puesta en circulación a principios del siglo XIX, la novela The Betrothed, de Alessandro Manzoni, fue objeto de varias reediciones, una marca indudable de su popularidad. Y no olvidemos la famosa historia del herrero cantor que alteró las líneas de los poemas de Dante, lo que sin duda causó la ira del poeta, pero también reveló que incluso los analfabetos conocían su obra.

Cierto: en la Roma antigua la gente abandonaba las presentaciones de las obras de Terence para acudir al circo y ver los osos. Pero es cierto también que en nuestros tiempos los intelectuales más refinados están dispuestos a abstenerse de asistir a un concierto para ver un gran partido de fútbol. El hecho es que la diferencia entre dos (o tres) culturas se hace evidente sólo cuando el avant-garde histórico se concentra en provocar a los burgueses al elogiar lo ilegible o rechazar las representaciones como valores artísticos.

¿Ocurrió esta brecha entre la alta y la baja cultura en nuestros tiempos? No, porque los compositores clásicos como Luciano Berio y Henri Pusseur tomaron muy en serio el rock, y muchos cantantes de rock saben más acerca de la música clásica de lo que supone la gente.

La erupción a mediados de siglo del arte pop puso de cabeza a las jerarquías culturales tradicionales —hoy día el premio por ilegibilidad corresponde a muchos libretos de historietas extremadamente refinados (lo que ahora llamamos novelas gráficas), e incluso muchas de las pistas sonoras de filmes llamados spaghetti Westerns son consideradas música de concierto—.

Actualmente, sólo se necesita observar una subasta televisada para contemplar a gente que podríamos definir como "no sofisticada" (cualquiera que compre una pintura por televisión claramente no es miembro de la élite cultural) comprar lienzos abstractos, de arte elevado que sus padres hubieran descartado como pinturas hechas con la cola de un burro.

 Como dice Auge: entre la cultura alta y la cultura de masas siempre hay un intercambio subterráneo, y muy frecuentemente este último se alimenta de la riqueza del primero (y, añadiría yo, "viceversa").

Si algo, la distinción moderna entre niveles culturales se ha desplazado de un enfoque sobre el contenido de una obra determinada hacia la forma en que es disfrutada. No hay, en otras palabras, mucha diferencia entre Beethoven y Jingle Bells. La música de Beethoven, que ahora ha sido reimaginada como Musak para elevadores y una serie de tonos agudos, se disfruta sin la atención consciente del oyente (como lo hubiera dicho el crítico cultural Walter Benjamin), y en consecuencia se ha convertido en buen grado en música de anuncio publicitario o jingle. Por otra parte, un jingle creado para un anuncio de detergente puede convertirse en sujeto de crisis analítico y conquistar apreciación por sus aspectos rítmicos, melódicos o armónicos.

Más que el objeto en sí, lo que ha cambiado es nuestra perspectiva de él. Hay una perspectiva comprometida y una descuidada. Aquellos con una perspectiva (u oído) descuidada pueden escuchar a Wagner como pista sonora de un programa de reality, en tanto que aquellos dotados de un oído más refinado pueden sentarse y disfrutar de Tristán e Isolda en los discos de vinil de años idos.

* Novelista y semiólogo italiano.

© 2010 Umberto Eco/L'Espresso

domingo, 4 de julio de 2010

Quien es mas peligroso?

Quien es mas peligroso: Sendero o sus tontos utiles?. Los desorientados de siempre. Pero la lucha ideologica si es importante si se trata de eso; de una lucha de ideas.
Detras del comportamiento de los tontos utiles  hay unas ideas que si tienen que ser derrotadas. Y son ideas creo yo fundamentalmente de indole moral.
Es cierto que hay una indulgencia con Sendero de cierto sector de la Izquierda, aunque este sector se defienda diciendo que tambien fue victima del terrorismo. Es como el que se separa de su mujer y dice que no es buena,pero regresa cada cierto tiempo para meterse en su cama. Es una ambivalencia que cierto sector de la izquierda no ha podido resolver por razones mas emocionales y morales  que intelectuales. Pero es una incoherencia moral.  Por eso un miembro caviar de la CVR cree que esta bien dialogar con Sendero dentro de una universidad. Eso yo creo que lo incapacita para haber sido miembro de esta comision.Las victimas del terrorismo se deben estar retorciendo en sus tumbas.Sino los miles de invalidos y familiares de las victimas que todavia estan vivos. Detras de esta incoherencia moral esta el enzalzamiento de la bondad social.
No importa que fuera un moviemiento  asesino, traicionero desleal sin compasion. Lo que importa es que enarbola la bandera de la justicia social.
 
El fanatico generalmente cree en un solo valor. En este caso el de la justicia social. Para ser un fanatico asesino o suicida se necesita algo mas que eso. Valor y fuerza. Es probable que muchos indulgentes con sendero no hayan sido senderistas no porque les faltara fanatismo, sino valor y fuerza. Algunos no son malos, no porque no lo sean, sino porque  son debiles o no son  lo suficientemente fuertes. Por eso algunos dicen que simpatizan con Sendero sin ser terroristas. De ahi viene la indulgencia.  Sendero se aprovecha de esta debilidad y confusion moral para decir que estan arrepentidos. Solo paras er excarcelados y seguir adelante. El recodo. Claro que Sendero y Abimael no creen en la honestidad. Nadie que te mata por la espalda puede hacerlo. Por eso mienten. Creerles e s casi como creerle a un Psyco.
Detras de todo esto tambien hay la concepcion erronea que hay una clase superior a otras moralmente, solo ella capaz de lograr la justicia social. Por eso se sigue hablando en terminos de movimiento popular guerra popular. Sin embargo el Peru sigue avanazando sin que uno de esos gobiernos populares haya gobernado aun.
Y claro sus defensores niegan todo sin comprobar nada con tal que la realidad se siga ajustando en sus mentes a sus ideas.Y eso porque los intelectuales marxistas no cuestionan nada. Los politicos  siguen usando las mismas ideas de hace un siglo.  Como no hay gobierno comunista que haya triunfado en el mundo dicen que en realidad  el verdadero socialismo no se ha dado aun. Te piden fe para creer en ese socialismo que nadie conoce pero te niegan la fe de la que gozan los creyentes. Ni siquiera ellos saben como es ese sociaismo que imaginan en su cabeza ni como lograrlo.
La lucha ideologica con Sendero existe y es necesaria pero eso no significa que tengamos que sentarnos a debatir con ellos y menos dentro de una universidad dandoles un estatus que no tienen ni se merecen. Dialogar con Sendero es dialogo con una pared con sordos. La de la intransigencia la del cinismo. La honestidad no es un valor valorado en el Peru pero Sendero ha llevado la mentira hasta convertirla en su verdad.
Que diferencia hay entre un sicario narcotraficante y un senderista. Los dos te eliminan si te interpones en su camino y los dos dicen que ayudan a los pobres.
La incoherencia moral reside en que no se puede ser indulgente con quien cree en un solo valor: la justicia social y que cree que todo se justifica con tal de lograr ese valor pero ademas  a traves de un modelo de sociedad que la mayoria no comparte . Yo no creo en ese modelo pero no seria tan malo sino fuera por los metodos que se usan.  Es un modelo utopico, basado en un solo valor. Una sociedad basada en un solo valor es una sociedad inviable, imposible de lograr todo lo que promete. Yo creo que se podria  vivir en una sociedad autoritaria sin  llegar a ser una sociedad genocida que es mas o menos el modelo que se vislumbra. Eso no singifica que yo guste de una sociedad asi. Una sociedad autoritaria es China actualmente.
La indulgencia con Sendero es un mal ejemplo para la sociedad peruana. Un mal ejemplo moral. Ser indulgente con Sendero es ser indulgente con el asesinato que no paga, con la intolerancia. Es un mal ejemplo de justicia. Destruye mas los pocos valores vigentes en el PERU. Todo en nombre de la justicia social. Sendero no le hace ningun favor a la Izquierda, pero esta no parece darse cuenta. Pero hay tambien un asunto de supervivencia de seguridad. Liberarlos es ponernos en riesgo  nuevamente. Es suicida. Es como hacen nuestros tontos jueces, cuando no por corrupcion, cuando liberan un syco violador o asesino para que lo siga haciendo.
 

 

Dialogar con Sendero

Por: Mauricio Mulder Congresista Apra
Martes 29 de Junio del 2010

Carlos Tapia es coherente consigo mismo cuando reclama debatir políticamente con Sendero. Él siempre pensó así, sea como compañero de ruta de los guerrilleros del Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR), sea como diputado indulgente con SL en los años 80, sea como miembro de la Comisión de la Verdad, que sesionó varias veces en privado con Guzmán, o sea finalmente como asesor principalísimo del señor Ollanta Humala.

La izquierda vergonzante, aquella que cree en la lucha armada pero no osa por ella porque "las condiciones no han sido creadas", consideró a los senderistas como revolucionarios involucionados, dogmatizados y fanatizados al extremo de haberse alejado in extremis del movimiento popular. Pero comprenden siempre su derrotero, en la medida en que fue exactamente el mismo camino por el que discurrieron todos los partidos marxistas-leninistas de la misma época: todos se diezmaron y se atomizaron sobre la base de la radicalización de sus facciones internas. La lucha armada se alimentó de los radicalismos que, sea en el MRTA o en SL, produjo el "debate" interno en Patria Roja, en Vanguardia, en el propio MIR, en el PCR y hasta en el PSR velasquista, cofundador del MRTA. (El radicalismo y el dogmatismo contagió, aunque efímeramente al mismo APRA, que también tuvo cuadros que se "pasaron al monte" en los años 60 y 70).

Ahora bien, eso de que a SL se le debe "combatir ideológicamente" como pregonan los voceros de esa otrora Izquierda Unida, solo puede encerrar dos cosas: o una inmensa ingenuidad o una clara y subconsciente admiración por quienes son considerados, al fin y al cabo, como verdaderos revolucionarios. Suponer que un debate político produce "derrotas" es ridículo. En política, una derrota se produce en el campo de la aceptación masiva de una propuesta y eso se define en el ámbito electoral o de la movilización de masas. Sendero rehúye ese escenario porque no es el suyo. Como enseña Mao, el revolucionario debe construir su propio campo de batalla y atraer al enemigo de clase a él. No al revés. Baste ver cómo siendo numéricamente inferior, derrotó a las tropas republicanas de Chan Kai Sek, en las innúmeras emboscadas a las que los atrajo. La ingenuidad de suponer que polemizando con un dogmatizado que no cree justamente en las palabras sino en la acción directa, esconde en realidad la indulgencia con la violencia cuando esta es revolucionaria, y ese criterio asoma en casi todas las páginas del famoso informe de la CVR. Por eso siempre lo objeté, porque como lo hicieron sus redactores, había que darle una lectura por el principal de los campos que llevó a crearla: por el campo ideológico.

Sendero está derrotado política y militarmente. Ha perdido sus dos campos de acción. Pero no ha desaparecido como estructura organizada de personas que tienen concepción y acción común. Tiene una estrategia precisa en estos tiempos que es la de abrirse espacios en el terreno del enemigo, vale decir, en la lucha político-electoral, para luego optar, en la medida en que jamás ha renunciado a su ideología, por la "guerra popular". La política es para ellos —y en eso siguen escrupulosamente a Mao— es la guerra sin armas.

Prestarse a su juego, como sucede por ejemplo con quienes creen que los acuerdistas realmente han depuesto la vía armada o que los excarcelados se han reinsertado en la sociedad, es darles carta de ciudadanía democrática convirtiéndolos en interlocutores a ser escuchados, y terminan convirtiéndose en lo que ya fueron en su momento: tontos útiles. Ya han soltado su maquinaria mediática vendiendo ese concepto como si fuese la panacea de la definitiva capitulación de SL. Incluso amenazan a quienes no comulgan con esas ruedas de molino, con acusarlos de "represores", de macartistas o de buscar "criminalizar la protesta social".

A diferencia del FMLN de El Salvador, del M-19 colombiano o de los montoneros argentinos, Sendero fue derrotado, no pactó políticamente su cese del fuego ni su reinserción. No han hecho abjuración de sus genocidios ni han pedido perdón alguno. No le corresponde por tanto un acuerdo, que solo se da entre fuerzas equilibradas, y menos debatir en una casa de estudios como si nada hubiera pasado. SL no ha asimilado la derrota sino que pretende usarla para recomponerse. Solo está en un "recodo" (Guzmán dixit), agazapado y en estado latente.

 
 

Mas me preocupan los tontos utiles.

Cuando yo escucho que la causa del fenomeno Sendero Luminoso un movimiento politico terrorista asesino fanatico que concibe una sociedad comunista controlada con autoritarismo, que cree que todo se justifica (el asesinato la mentira la traicion) porque el objetivo lo hace: el de una sociedad mas justa, se debe a que simplemente susbiste la pobreza e injusticia social, entiendo que la lucha ideologica, que en el fonfo no es mas que una lucha de principios, se debe dar y sobre todo en el area periferica de este pensamiento. El area que puede tomar como presas a los que se ha llamado los tontos utiles de Sendero. Estos siempre han existido desde el principio. La izquierda no senderista mucha parte de ella nunca pudo hacer un deslinde claro con Sendero. Por un problema basicamente Moral, sentian que se traicionaban, que traicionaban sun principios morales; los de la bondad social. Algunos llegaron a conceptuar que Sendero podria ser un aliado en esa lucha utopica comunista de una sociedad justa. Pronto se desenganaron pero siguieron confundidos moralmente. En el fondo de este pobre deslinde que afecta tambien  a sectores que no son de la izquierda marxista hay  una pobreza moral,  una pobreza de valores Una confusión de valores. Hubo  gente politizada y no politizada,  que simpatizo con sendero sin ser de Sendero, porque la causa era justa: la lucha por la justicia social.Esta debilidad moral radica en ensalzar la bondad social sobre la bondad personal. Un error moral  que ha causado mucho dano no solo en el Peru sino en el mundo.La bondad personal; el ser decente bueno ha determinado mas felicidad y justicia en aquellas sociedades en donde estos valores se han entronizado. Por otro lado la bondad social en aquellas sociedades en donde se han aplicado regimenes autoritarios comunistas ha obtenido resultados muy pobres si los comparamos con las otras sociedades.Algunos diran que hay sociedades o culturas que estan predestinadas a vivir en regímenes autoritarios o que les cuesta asimilar la cultura occidental, con su democracia respeto entre las personas etc. Yo  creo que la cultura occidental se puede aplicar con mucha autoridad o hasta con  cierto autoritarismo aunque suene a oximoron. Y digo autoritarismo porque el estado de derecho en paises como el nuestro suele ser criticado como autoritarismo justamente por aquellos que postulan sociedades totalitarias. Que hipocrecia, pero que confusion tambien.
Me preocupan los tontos untiles que no pueden escapar a su escala de valores y le hacen el juego a Sendero. La seguridad de una sociedad cuando esta esta en peligro no puede estar por debajo de valores como las libertades individuales. Los derechos de uno terminan cuando empiezan los del otro. Sino, no existiria el toque de queda, la perdida de garantias constitucionales transitorias en momentos de emergencia. La vida, el respeto por la misma es un valor, pero si alguien me amenaza con la vida tengo que defenderme incluso matando. POR ESO no es  lo mismo matar que asesinar.
Sendero tuvo tontos utiles en la Corte Interamericana de DDHH y en los que se ampararon en ella dentro del pais, todos conocen a los responsables, para anular los juicios realizados por jueces con identidad cubierta. Ahora no se quiere recordar que se hizo asi para proteger la vida de estos jueces que los senderistas amenazan y quitaban todos los dias como sino fuera nada.
Ahora hasta un contitucionalista de prestigio se presta, y no se le puede tildar de caviar, y funge de tonto util al decir que un acusado de terrorismo puede regresar a trabajar como profesor si ya cumplio su condena. Prohibirselo seria inconstitucional y un atentado contra sus libertades y derechos  individuales. Aparte de que muchos han sido declarados inocentes sin serlo y sin acabar su condena.
Pero si hay hasta quien  dice que se puede ser senderista sin ser terrorista. Son tontos utiles o debiles utiles?. La lucha ideologica por la seguridad del pais, se da aqui, impididiendo que estos profesores vuelvan a las aulas. No se da tontamente, dialogando con ellos, asesinos por la espalda, carniceros que disponian y disponen de la vida de las personas como si valiera menos que la de un perro,  en las aulas de una universidad.
 
 
 

domingo, 23 de mayo de 2010