domingo, 18 de abril de 2010
Los luchadores tambien creen en el estado de derecho
Justicia es justicia.
saludos
guillermo cornejo
domingo, 21 de marzo de 2010
El placer al alcance de todos
El placer está en tus manos
Hace algún tiempo hubo un pequeño alboroto mediático en España al descubrirse que la Junta de Gobierno de Extremadura, en manos de los socialistas, había organizado, dentro de su plan de educación sexual de los escolares, unos talleres de masturbación para niños y niñas a partir de los 14 años, campaña a la que bautizó, no sin picardía, El Placer Está en tus Manos.
Ante las protestas de algunos contribuyentes de que se invirtiera de este modo el dinero de los impuestos, los voceros de la junta alegaron que la educación sexual de los niños era indispensable para "prevenir embarazos no deseados" y que, por lo tanto, las clases de masturbación servirían para "evitar males mayores". En la polémica que el asunto provocó, la Junta de Extremadura recibió las felicitaciones y el apoyo de la Junta de Andalucía, cuya consejera de Igualdad y Bienestar, Micaela Navarro, anunció que aquella iniciativa era importante y que en Andalucía comenzará en breve el lanzamiento de una campaña similar a la extremeña. De otro lado, un intento de acabar con los talleres de masturbación mediante una acción judicial que intentó una organización afín al Partido Popular y bautizada —con no menos chispa— Manos Limpias fracasó estrepitosamente, pues la Fiscalía del Tribunal de Justicia de Extremadura no dio curso a la denuncia y la archivó.
¡A masturbarse, pues, niños y niñas del mundo! Cuánta agua ha corrido en este viejísimo planeta que todavía nos soporta a los humanos, desde que, en mi niñez, los padres salesianos y los hermanos de La Salle —dos colegios en los que estudié la primaria— nos asustaban con el espantajo de que los "malos tocamientos" producían la ceguera, la tuberculosis y la imbecilidad. Ahora, seis décadas después, ¡clases de paja en las escuelas! Eso se llama progreso, señores. ¿Lo es, de veras?
La curiosidad, no la maledicencia, me acribilla el cerebro de preguntas. ¿Pondrán notas? ¿Tomarán exámenes? ¿Los talleres serán solo teóricos o también prácticos? ¿Qué proezas tendrán que realizar el alumno y la alumna para sacar la nota de excelencia y qué fiascos para ser desaprobados? ¿Dependerá de la cantidad de conocimientos que su memoria retenga o de la velocidad, cantidad y consistencia de los orgasmos que produzca la destreza táctil de chicos y chicas? No son bromas. Si se tiene la audacia de abrir talleres para iluminar a la puericia en las artes y técnicas de la masturbación, todas ellas son perfectamente pertinentes.
Diré de entrada que no tengo el menor reparo moral que oponer a la iniciativa El Placer Está en tus Manos de la Junta de Extremadura. Reconozco las buenas intenciones que la animan y admito, incluso, que, mediante campañas de esta índole no es imposible que disminuyan los embarazos no queridos. Mi crítica es de índole sensual y sexual. Me temo que en vez de liberar a los niños de las supersticiones, mentiras y prejuicios que tradicionalmente han rodeado al sexo, iniciativas como la de los talleres de masturbación lo trivialicen de tal modo que acaben por convertirlo en un ejercicio sin misterio, disociado del sentimiento y la pasión, privando de este modo a las futuras generaciones de una fuente de placer que ha irrigado hasta ahora de manera fecunda la imaginación y la creatividad de los seres humanos.
La masturbación no necesita ser enseñada, ella se descubre en la intimidad y es uno de los quehaceres humanos que funda la vida privada y va desgajando al niño, a la niña, de su entorno familiar, individualizándolos y sensibilizándolos gracias al mundo secreto de los deseos, e instruyéndolos sobre asuntos capitales como lo sagrado, el mito, el tabú, el cuerpo y el placer. Por eso, destruir los ritos privados y acabar con la discreción y el pudor que han acompañado al sexo no es combatir un prejuicio sino amputar de la vida sexual aquella dimensión que fue surgiendo en torno a ella a medida que la cultura y el desarrollo de las artes y las letras iban enriqueciéndola y convirtiéndola a ella misma en obra de arte. Sacar al sexo de las alcobas para exhibirlo en la plaza pública es, paradójicamente, no liberalizarlo sino regresarlo a los tiempos de la caverna, cuando las parejas no habían aprendido todavía a hacer el amor, solo a copular y ayuntarse, como los monos y los perros. La supuesta liberación del sexo, uno de los rasgos más acusados de la modernidad en las sociedades occidentales, dentro de la cual se inscribe esta idea de dar clases de masturbación en las escuelas, quizá consiga abolir ciertas ideas falsas y estúpidas sobre el onanismo. En buena hora. Pero también contribuirá a asestar otra puñalada al erotismo y, acaso, a abolirlo. ¿Quién saldrá ganando? No los libertarios ni los libertinos, sino los puritanos y las iglesias. Y continuará el empobrecimiento y banalización del amor que caracteriza a nuestra época.
La idea de los talleres de masturbación es un nuevo eslabón en el movimiento que, para ponerle una fecha de nacimiento, comenzó en París, en mayo de 1968, y pretende poner fin a todos los obstáculos y prevenciones, de carácter religioso e ideológico, que, desde tiempos inveterados, han reprimido la vida sexual provocando innumerables sufrimientos, sobre todo a las mujeres y a las minorías sexuales, así como frustración, neurosis y desequilibrios psíquicos de todo orden en quienes, debido a la rigidez de la moral reinante, se han visto discriminados, censurados y condenados a una insegura clandestinidad.
Este movimiento ha tenido muy saludables consecuencias, desde luego, en los países occidentales, aunque en otras culturas ha exacerbado las prohibiciones y represiones. El mito y culto de la virginidad que pesaban como una lápida sobre la mujer se han evaporado por fortuna y gracias a ello y a la generalización del uso de la píldora las mujeres gozan hoy, si no exactamente de la misma libertad que los hombres, al menos de un margen de libertad sexual infinitamente más ancho que sus abuelas y bisabuelas y que sus congéneres de los países musulmanes y tercermundistas. De otro lado, aunque sin desaparecer del todo, han ido reduciéndose los prejuicios y anatemas y las disposiciones legales que hasta hace pocos años penaban la homosexualidad y la consideraban una "práctica perversa". Poco a poco va admitiéndose en los países occidentales el matrimonio entre personas del mismo sexo con los mismos derechos que los de las parejas heterosexuales, incluido el de adoptar niños. Y, también, de manera paulatina, va extendiéndose la idea de que, en materia sexual, lo que hagan o dejen de hacer entre ellos los adultos en uso de razón y decisión, es prerrogativa suya y nadie, empezando por el Estado, debe inmiscuirse en el asunto.
Todo esto constituye un progreso, por supuesto. Pero es un error creer, como los promotores de este movimiento liberador, que, desacralizándolo, desvistiéndolo de las veladuras y rituales que lo acompañan desde hace siglos, desapareciendo de su práctica toda forma de transgresión, el sexo pasará a ser una práctica sana y normal en la ciudad.
El sexo solo es sano y normal entre los animales y las plantas. Lo fue entre nosotros, los bípedos, cuando aún no eramos humanos del todo, es decir, cuando el sexo era en nosotros desfogue del instinto y poco más que eso, una descarga física de energía que garantizaba la reproducción. La desanimalización de la especie fue un largo y complicado proceso y en él tuvo un papel decisivo la lenta aparición del individuo soberano, su emancipación de la tribu, con tendencias, disposiciones, designios, anhelos, deseos que lo diferenciaban de los demás y lo constituían como ser único e intransferible. El sexo desempeñó un papel protagónico en la creación del individuo soberano y, como mostró con más lucidez que nadie el genio de Freud, en ese dominio, el más íntimo y privado de la soberanía individual, es donde se fraguan los rasgos distintivos de cada personalidad, lo que nos pertenece como propio y nos hace diferentes de los otros. Ese es un dominio privado y secreto y debería seguir siéndolo si no queremos cegar una de las fuentes más intensas del placer y de la creatividad, es decir, de la civilización.
George Bataille no se equivocaba cuando alertó contra los riesgos de una permisividad desenfrenada en materia sexual. La desaparición de los prejuicios no puede significar la abolición de los rituales, el misterio, las formas y la discreción gracias a los cuales el sexo se civilizó y humanizó. Con sexo público, sano y normal la vida podría volverse infinitamente más aburrida, mediocre y violenta de lo que es.
JUAN DOLIO, REPÚBLICA DOMINICANA, MARZO DEL 2010
Racismo
El racismo entre nosotros
¿Cómo se oculta el racismo en nuestras prácticas cotidianas? Un acercamiento a un problema que subsiste en el inconsciente colectivo de nuestra sociedad en el Día Internacional de Lucha contra la Discriminación Racial.
Públicamente todos condenamos el racismo. Es una práctica que hoy nadie se atrevería a defender o justificar. Sin embargo, todavía existen espacios donde la maquinaria de la discriminación se echa a andar, a veces de manera insospechada, y que dicen mucho más de cómo somos como sociedad que cualquier discurso oficial. Basta ver cualquier programa humorístico un sábado por la noche o leer los titulares de algunos diarios que dicen cosas como "Cenaida engorilada" para referirse a la congresista afrodescendiente Cenaida Uribe.
"Como el racismo ya no puede manifestarse de manera directa lo hace a través de figuras y metáforas", dice el sociólogo Pedro Pablo Ccopa. Tanto en el chiste como en ciertos mensajes afloran, como icebergs, esas ideas preconcebidas que reproducen viejos estereotipos sociales anclados en algún lugar de nuestro inconsciente colectivo.
El origen del mal
En "Racismo y mestizaje", el sociólogo Gonzalo Portocarrero rastrea los orígenes de esta práctica peruana del choleo y la discriminación, que nos impide mirarnos como iguales. En la plebe colonial —afirma—, donde nadie era enteramente blanco ni enteramente indio o negro, donde todos tenían un poco de todo, pero en diferente proporción, la posición de superioridad o inferioridad tenía que establecerse a cada momento, en cada nuevo encuentro, en un proceso arbitrario de mutuas evaluaciones. Así un individuo podía pasar como superior en un contexto y luego ser discriminado en otro cuando se confrontaba con alguien más cercano al modelo hegemónico (vale decir blanco y español). Una discriminación que ha viajado en el tiempo y que abarca otros aspectos como la forma de hablar, de vestir y la posición social y económica de cada persona. "Si bien la ideología racista ha ido desmontándose porque ya no es funcional para el sistema económico, como lo era en la época de Mariátegui, por ejemplo, todavía subsiste fuertemente en el plano de las mentalidades", dice el psicoanalista Jorge Bruce, autor de "Nos habíamos choleado tanto", libro que recoge la evolución de este lastre en nuestro medio. "Todavía para ciertos trabajos se sigue creyendo que es mejor tener a una persona cercana al estereotipo occidental e incluso para cosas más íntimas como buscar pareja o para decir quien es más bello o bella. La estética es una expresión muy resistente al cambio, aunque esto puede estar variando con el éxito de una actriz ayacuchana como Magaly Solier".
Es aberrante
"Un día, cuando caminaba por la Plaza de Armas de Piura, un hombre me detuvo y me dijo "vagina de hule"". "Y, en otra oportunidad, en las seguras calles de Miraflores, casi soy atropellada por un auto. En su interior un grupo de chicos me hacía sonidos guturales, imitando a los simios". Quien cuenta estas experiencias es Mónica Carrillo, la joven directora de Lundú, un centro de promoción de la cultura afroperuana. Según ella estos hechos aberrantes, que cuestionan nuestra propia humanidad, demuestran lo lejos que estamos de terminar con este problema social. Lundú ha lanzado esta semana un observatorio de medios para sensibilizar a la población frente a las prácticas discriminatorias. En el segundo semestre del 2009 identificaron 203 noticias racistas referidas a los afrodescendientes. Todas comparten la característica de animalizar a este grupo social como "gorilas" o "monos".
Identificación con el agresor
"El gran problema —afirma Jorge Bruce— es la identificación con el agresor o la automarginación, que produce un daño profundo en las personas". Es común escuchar la palabra blanquearse como sinónimo de alguien que busca ascender socialmente modificando sus rasgos físicos o socioculturales. "Eso tiene que ver mucho con la colonización de los imaginarios", agrega Pedro Pablo Ccopa, hecho materializado durante los tres siglos de dominación española que supusieron la desvalorización de lo indígena frente a lo español. "Se nos ha enseñado a no valorar nuestra cultura, nuestro color de piel, nuestras costumbres".
Es probable que el racismo haya iniciado la retirada, pero aún existe fuerte resistencia. Todavía la gente se confronta a sí misma y ante los demás desde supuestos valores de superioridad o inferioridad. El antídoto tiene que venir también desde el Estado con propuestas de inclusión y desarrollo para los pueblos discriminados. Todavía falta mucho camino por recorrer.
+ El miedo al otro
Según el psicoanalista Moisés Lemlij, en toda discriminación hay un doble discurso que busca justificar la crueldad ejercida. "Los mismos que afirman que debemos amar al prójimo como a uno mismo, son los que prenden la hoguera para quemar a los herejes. En toda discriminación hay un mensaje oficial que esconde un mensaje implícito. Esto sucede en el machismo que encubre un temor hacia la mujer o en quienes se ocultan detrás de la pureza ideológica de una religión para atacar a los no practicantes. Es la violencia ejercida por esos que se creen santificados. El racismo va contra un grupo vulnerable que se odia pero que en el fondo se teme. El gran riesgo del racismo es que el objeto de la segregación se la crea. Por eso es tan contaminante. Y hoy el racismo se puede disfrazar de muchas maneras, la expresión más brutal fue lo sucedido en Bagua, donde se quiso negar derechos fundamentales de los pobladores amazónicos".
domingo, 14 de marzo de 2010
Re: vocacion
Domingo, 14 de Marzo de 2010 02:12:43 p.m.
Hola Claudio
Que raro que recien hayas leido o te haya llegado este correo,pero ya tiene varios años circulando en la red.
Saludos
Rommel Pinchi Perea
Médico - Oftalmólogo
Cel:(511) 9999-59345 movistar
(511) 99234-4524 claro
(511) 423-3465 Consultorio
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cambian los valores?
domingo, 21 de febrero de 2010
Seguros justicia y Dioses
No es para que el afectado pueda pagar sus gastos de salud, o de sepelio o para que los galenos no cometan actos de negligencia o de mala practica. Ante un caso de negligencia el establecimiento debe de asumir inmediatamente todos los gastos de atencion por lo demas. Pero introduce un mecanismo de control del ejercicio medico, de la calidad de su atencion,de manera interesada de origen privado e indirecta: las companias de seguros. Un elemento de mercado intervendria por primera vez en el sistema de Salud; me refiero a la parte que cubre el Estado y ESSALUD, como elemento controlador. Las companias de Seguros solo pagarian cuando este demostrado un acto de negligencia.
Las companias de seguros tambien podrian argumentar su pocision. Como podemos ofrecer seguros de salud o de vida si nadie me asegura la calidad de atencion de salud?. Si los medicos no se dejan controlar.
De: Américo Peña Oscuvilca <apenha15@yahoo.es>
Fecha: 21 de febrero de 2010 00:49
Asunto: [interno_residente_medico_PERU] ¿Asegurar la salud o asegurar la indemnización?: Una encrucijada y muchas crucifixiones
Para: interno_residente_medico_PERU@yahoogroups.com
Les envío mi deseo de que tengan muy buena salud y un artículo que publiqué hace algunos días en el diario Ecos. Está un poco largo pero ojalá lo lean todo.
Tengo la idea de un seguro universal de salud con más o menos las siguientes características:
Seguidamente va el artículo mencionado.
¿Asegurar la salud o asegurar la indemnización?.
Una encrucijada y muchas crucifixiones
Por Jacinto Jesús Palacios Solano
Ginecoobstetra del Hospital Regional de Huacho
Nietzsche, quien fue un observador brillante pero un doctrinario muchas veces malvado, en 1878, cuando todavía era un joven de 34 años de edad y tenía ya 9 años como profesor en la Universidad de Basilea, en la reflexión 243 de su libro "Humano, demasiado humano", pronosticó el progreso de la profesión médica y concluyó diciendo que el médico "Es un salvador que no necesita ser crucificado".
Más de ciento treinta años después, cuando la ciencia médica ha logrado reducir enormemente la mortalidad humana prematura (por ejemplo hasta hace pocas décadas muchas de las novelas escritas e incluso radionovelas y telenovelas tenían episodios de madres que morían dando a luz, muertes que actualmente son extraordinariamente raras), cuando sobre esa portentosas bases tecnológicas y poblacionales el destino ha comenzado a preguntar ¿qué hacemos con aquellas paupérimas condiciones de vida sin agua y sin servicios sanitarios, con la alimentación y abrigo deficientes, con los medios de transporte y las pistas en mal estado técnico y la sobrecarga laboral de los choferes, con la contaminación de ríos y mares, con la escasez y obsolescencia del equipamiento en salud, con la escasez financiera para costear oportunamente el acceso a mejores pruebas diagnósticas y mejores tratamientos? mucha gente enmudece o grita "Dejadlas libres¡, la vida es así¡, somos un país liberal, que cada quien se la busque¡, no hay plata, necesitamos comprar armas para defendernos¡" y cuando la pregunta es "¿Y entonces qué hacemos con los médicos que han estado denunciando esas condiciones y reclaman por un sistema de salud con aseguramiento universal adecuadamente financiado?", muchos, con intereses obscuros, han empezado a gritar "¡Crucificadlos, han salvado a muchos pero a veces fallan¡".
Ya en 1990, el famoso Alvin Toffler en su libro "El cambio del poder", había señalado que el médico a nivel mundial había sido un Dios-en-bata-blanca, pero que ahora, gracias a lo que entonces eran los albores de la Internet, se ha destrozado el monopolio de los conocimientos médicos "Y un doctor ya no es un dios". Sin embargo, como estamos viendo, ahora hay quienes quieren crucificar a algunos para que los demás si lo sean y así nunca obtengan un mal resultado. Quieren aferrarse a la esperanza de un Dios-en-bata-blanca, pero, defraudados, reclaman crucifixión.
Es muy bueno que los pacientes y familiares accedan a información acerca de su enfermedad y sería mucho mejor si el Ministero de Salud publicase la frecuencia de complicaciones y de mortalidad de las enfermedades más frecuentes, las dificultades y el tiempo que a veces toma hacer el diagnóstico, en el ámbito nacional e internacional. Es frecuente escuchar quejas porque un paciente fue operado 8 horas después de llegar a un hospital, encontrando que una apendicitis ya se había transformado en peritonitis, ¡como si en todos los casos fuera extraordinariamente rápido y fácil hacer un diagnóstico y una preparación confiables que autoricen someter al paciente a una cirugía¡. Hace sólo un par de años el suscrito, junto a otros 2 colegas y una obstetriz fuimos denunciados por una paciente que había llegado al Hospital General de Huacho con su feto muerto dentro del útero, derivada de una Clínica con ese diagnóstico, pero preguntando frecuentemente como estaba su niño y reclamando que se le hiciera inmediatamente una cesárea porque alguien le había dicho que su niño muerto también le podría causar la muerte a ella. Se le sometió a un parto vaginal y salió en buenas condiciones, pero ya había hecho la denuncia, supuestamente por negligencia que después precisó diciendo que le habíamos causado sufrimiento físico y moral que había alterado gravemente su salud mental y durante varios meses nos vimos involucrados en una denuncia que fue finalmente archivada en dos instancias por la Fiscalía. ¿Qué hubiera pasado si le hubiéramos hecho la cesárea que pedía (un trauma físico adicional enorme) y ésta se infectaba?. Posiblemente también nos hubiera denunciado, por someterla a una operación de riesgo e innecesaria. Porque en el desarrollo del duelo, los deudos suelen pasar primero por una etapa de negación de la realidad, luego por otra de búsqueda de culpables ("Tú que te demoraste en traerlo", "tú que no hacías caso cuando te decía que ella estaba mal", "tú que te demoraste en atenderlo", "tu que quizá no atendiste bien" etcétera. Buscar culpables es a veces una forma de expresar el afecto que se le tenía al fallecido o a lo perdido, es decir asumir un luto combativo) y luego recién algo tardíamente pasan por las etapas de resignación y de resolución. En esas circunstancias mucha gente que es creyente reniega de Dios y culpa a Dios ¿Por qué no renegar de los médicos y culpar a los médicos, que no son dioses, pero que deberían serlo, y están más cerca y son más concretos?
Los médicos no somos dioses; quizá si "como dioses", porque esa fue la promesa de la serpiente (que en muchas antiguas culturas representa la vida que se renueva y que es símbolo de la medicina), promesa cuya certidumbre es corroborada después por Yavé (Génesis 3,22), hecha a quienes coman del árbol de la ciencia. Se equivoca mucho quien crea que diagnosticar correctamente a un paciente tras otro o cortar elegantemente la barriga a una mujer para extraer su niño y hacer que ambos sobrevivan con buena salud o cortarle el tórax a alguien para repararle un órgano enfermo y hacer que sobreviva saludable, son cosas sencillas, que puede hacerlas cualquiera y que tienen escaso riesgo. Son maravillas, como lo son también la fabricación y funcionamiento de aviones, de computadoras, de telefonía celular o la Internet, que a los ojos de un observador antiguo sólo podrían ser obra de gente que tiene algún trato con la divinidad o que son "como dioses".
Pero no somos ni remotamente dioses, y por eso muchas veces nos equivocamos, y muchas veces aún sin equivocarnos las cosas nos salen mal. Pero de allí a que se haga escarnio de la doble tragedia que significa un mal resultado para la familia del paciente y para el médico, se reclame la expulsión del médico acusado y se ponga bajo sospecha criminal a toda la profesión, hay una enorme distancia. Todos los días se atiende y opera a miles de pacientes en nuestro país (casi un millón de personas operadas cada año), y es muy significativo que, para amparar el clima noticioso que tratan de crear, algunos medios de prensa saquen un caso del año 2006, otro de hace un año, y casi nada más, porque los otros casos son menos espectaculares y no sirven para la campaña, mientras que todas las semanas mueren muchos por el hambre, el frío, la precariedad del tránsito vehicular o la violencia delincuencial que el Estado debería enfrentar. Es necesario que el público sepa diferenciar entre lo que es un mal resultado, una mala praxis y una negligencia. Negligencia es cuando hay descuido, abandono, falta de cuidado o de dedicación (inobservancia de reglas administrativas). Mala praxis es cuando se efectúa con deficiencia significativa una acción que cuenta con parámetros suficientemente definidos sea en documentos normativos o en textos dedicados al tema (inobservancia de reglas técnicas). Los malos resultados pueden deberse a veces a una negligencia, otras veces a una mala práctica y otras veces a imprevistos e incontrolables en la evolución del cuadro clínico aún cuando se actuó con la debida diligencia (que incluye esperar prudentemente por pruebas y resultados diagnósticos y por los efectos de los medicamentos administrados) y se hicieron las cosas como está normado en los documentos institucionales o en los libros.
El Código Penal peruano, (último párrafo de los artículos 111° y 124°) estipula el castigo para los casos de muerte o lesiones por negligencia y mala práctica a las que llama "inobservacia de reglas de profesión". Y la Ley General de Salud señala las responsabilidades penales del personal de salud, incluyendo a los médicos (artículo 36°) y las responsabilidades civiles de los establecimientos (artículo 48°) "por los daños y perjuicios que ocasionen al paciente por el ejercicio negligente, imprudente o imperito de sus actividades".
Las denuncias que actualmente se están haciendo fundamentan la necesidad de que la negligencia y la impericia estén sancionadas y eso ya está en la ley de salud y el código penal y se ejecuta. Para fundamentar la necesidad de un seguro de indemnización tendría que demostrarse que los médicos y los establecimientos de salud no han estado cumpliendo con pagar la reparación civil cuando han sido sancionados por los tribunales. Lógica elemental; pero no necesitan de lógica los demagogos, les basta con apelar al escarnio, al miedo, a las emociones más obscuras.
La vida humana y la salud no tienen precio (pero tienen costo)
Por eso las indemnizaciones solo son una forma de atenuar algunos de los efectos económicos de la pérdida y nunca deberían ser un medio de lucro.
En el caso del seguro que el gobierno trata de establecer como "indemnización por el daño causado en los casos de impericia, error, omisión, imprudencia o negligencia" en los servicios de salud, se trata de fijarle un precio a la vida y a la salud, para desentenderse del costo. Está demostrado que aún en las economías más boyantes, los recursos familiares no alcanzan para cubrir el flujo de los costos de las atenciones de salud cuando estos se requieren de manera aguda o prolongada, para eso es necesario organizar la solidaridad de los sanos con los enfermos, de los jóvenes (que se enferman poco) con los viejos (que se enferman más), de los que tienen más recursos con los que tienen menos recursos, de los que están consumiendo productos con los que necesitan consumir medicamentos y atenciones. Por eso existen los seguros universales de salud que cubren a toda la población. El gobierno ha fracasado en eso, ha sido incapaz de organizar la solidaridad para asumir los costos, de la salud y de la lucha por una larga vida, y, ante el reclamo de los profesionales de la salud y de la población, sólo ha anunciado que se hará un aseguramiento universal en los departamentos de Huancavelica, Ayacucho y Abancay y en la ciudadela Pachacútec de Lima (quizá porque planean un aseguramiento universal con estándares muy bajos que puedan compararse con la nada y no con estándares internacionales) mientras que las condiciones de vida de los más pobres se sigue deteriorando o no mejora.
En cuanto a los efectos del Seguro Obligatorio por Responsabilidad Civil por Servicios de Salud (SORCSS), semejante el SOAT vehicular, la cosa está muy lejos de ser clara y en realidad el gobierno está actuando como aprendiz de brujo. Aparte de que el SOAT no ha disminuido los accidentes de tránsito, en el SORCSS se perfilan tres situaciones endemoniadas:
1. La indemnización actual o cobertura del SOAT (accidentes de tránsito) por muerte es 4 UIT (14 400 soles) más 1 UIT (3 600) soles para sepelio, tratándose de personas que probablemente estaban sanas y trabajando ¿Cuánto sería la indemnización en el caso del SORCSS, en que se trata de personas que estaban enfermas?. ¿Sería lógico que la indemnización por SORCSS fuera mayor que la que otorga el SOAT?. ¿Podría ser mayor siendo que los vehículos aportantes al SOAT son millones mientras que los establecimientos de salud son solo cientos, si se cuentan los hospitales, y algunos pocos miles, si se cuentan centros y puestos de salud?. El Presidente García se adelantó en fijar una pauta otorgando una indemnización de 300,000 soles y una casa a una señora que había sido infectada con VIH en la Maternidad de Lima, que no es muerte ni una condición invalidante, y que es una condición a la que se da tratamiento gratuito exitoso en los establecimientos de Salud estatales. Y después el Ministerio de Salud se ha allanado ante otra demanda por 800,000 por contagio de un niño con VIH también en la Maternidad de Lima. Los familiares de un anciano, al que por error le amputaron primero una pierna que al parecer estaba todavía útil y después la pierna que no tenía remedio, han salido a pedir 2 millones de soles. Esas cifras inflacionarias, sin duda, alientan las expectativas de la población pero no resisten el más entusiasta cálculo actuarial.
2. Es probable que en muchos de los casos en que haya un mal resultado (muerte, complicaciones o insatisfacción) los deudos o los pacientes hagan la demanda administrativa para ver si cobran el seguro. Por su parte las compañías aseguradoras, los establecimientos de salud y el personal, enfrentarán esa demanda tratando de demostrar que no hubo ni negligencia ni mala práctica, en busca de salvaguardar su dinero los primeros y su prestigio los segundos. ¿Cómo se van a controlar y se van a tratar las demandas?. En el caso de los accidentes de tránsito el daño emergente es muy claro: son personas que estaban sanas y que a causa del accidente sufren lesiones o muerte. No hay discusión, a pagar. Pero en el caso de enfermedades no es fácil establecer cuanto del daño emerge de la negligencia o mala práctica y cuanto emerge del riesgo propio de la enfermedad y de los procedimientos que el paciente acepta en busca de su salud.
3. Ante el riesgo de demandas-con- la-finalidad-de-cobrar-el-seguro se encarecerán los servicios de salud y el costo del seguro de salud. Por ejemplo, nadie puede jurar que cualquier dolor de cabeza que, por primera vez o frecuentemente, afecta a una persona no es un aneurisma. Los aneurismas cerebrales se presentan asintomáticos o con muy pocos síntomas en 1 a 5% de la población aumentando con la edad y se rompen a razón de 1 por cada 10 mil habitantes por año dejando grave invalidez o causando la muerte. Una tomografía y, mejor aún, adicionalmente una Resonancia Magnética pueden ayudar a identificar o excluir su presencia. Ante la presión es probable que un número creciente de médicos frente a cualquier dolor de cabeza ordene estos exámenes que son costosos encareciendo la atención sin beneficio sostenible porque puede ser que un aneurisma que era tan pequeño que no se vio en una tomografía meses después crezca o incluso se reviente; mientras que se opera a muy pocos aneurismas detectados porque los riesgos de la operación son muy elevados. Como esos casos de dolor de cabeza, en muchos otros existe la posibilidad de que un síntoma anuncie la presencia de una enfermedad poco frecuente pero grave. Con seguridad se pedirán muchos más exámenes auxiliares que ahora, que aparte de costo también pueden tener riesgo importante, lo que sin duda encarecerá las atenciones. ¿Se dan cuenta de esto los gobernantes promotores del seguro de indemnización?. ¿No es mejor invertir en mejorar los servicios de salud y desarrollar eficientes sistemas de control y seguimiento de las atenciones?. Desde hace algún tiempo en los hospitales del Ministerio de Salud se emplea una hoja de chequeo llamada de Cirugía Segura, en la que se identifica al paciente, la zona que se va a operar, la operación que se va a realizar, el estado del equipamiento, etcétera y podría ser mejor si se incorporan algunos otros aspectos importantes y se le da más dinamismo haciendo el chequeo a viva voz (como se hace en el momento en que se cuentan las gasas). Con seguridad en el caso del paciente anciano del Hospital Sabogal (EsSalud) que se le terminó amputando las dos piernas no se hizo ese chequeo (quizá no estaba establecido en ese hospital). Esos y otros mecanismos de control preventivo y seguimiento de los casos, aunadas al financiamiento adecuado del aseguramiento universal, es lo que debe hacerse; pero no salir con demagogias indemnizatorias que no tienen sustento técnico.
Huacho, 12 de febrero de 2010.
Américo Peña-Oscuvilca
Facultad de Medicina Humana
Universidad Nacional José Faustino Sánchez Carrión. Huacho, Perú.
De: jorge zarate <drjorgez@yahoo.com>
Para: interno_residente_medico_PERU@yahoogroups.com
Enviado: mié,17 febrero, 2010 17:34
Asunto: Re: [interno_residente_medico_PERU] Rv: SOAT MEDICO - Nuevo orden medico
Completamente de acuerdo, CMP = Club de Medicos del Perú. Entre quien entre NUNCA una voz que haga respetar a los Médicos ante los MEDIOS que estan COMPRADOS por los NEGOCIANTES de las ASEGURADORAS y los politicos de TURNO para fines del SOAT medico, a quienes les INTERESA UN COMINO la salud de la poblacion que está siendo manipulada a diario. --- El mar, 2/16/10, Gorky Carazas Aedo <gorkyaedo@gmail. com> escribió:
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